Los juegos de luces que se producen desde que comienza a anochecer y las posibilidades que da la larga exposición de nuestras cámaras, hacen de la fotografía nocturna una fábrica de imágenes sorprendentes. De hecho es una de las modalidades más seguidas por fotógrafos y espectadores: todos nos hemos asombrado alguna vez ante la belleza de una foto bien tomada de noche, ya sea en la ciudad aprovechando las posibilidades de la luz urbana artificial, en la oscura naturaleza o una buena mezcla de ambas situaciones.
Vamos a ver algunos consejos para tomar imágenes como éstas, siendo los dos primeros los más obvios: carga con el trípode, si viene con nivel incluido pues mejor, así evitamos que las imágenes se nos caigan y no uses el flash integrado en la cámara, con el que difícilmente conseguiremos más que sacar fotos sobreexpuestas en los primeros planos y más que oscuras en el fondo.
Procura utilizar la sensibilidad ISO más alta que tu cámara te permita, sin que empiece a mostrar problemas de ruido. A mayor ISO podremos utilizar menores tiempos de exposición, lo que nos evitará el ruido que suele aparecer en las cámaras digitales a largas exposiciones, pero aumentamos el ruido que se produce con ISOS altos. Este círculo de ruido sólo se salva conociendo nuestra cámara fotográfica, sabiendo hasta qué niveles de ISO puede llegar ofreciéndonos fotos de calidad.
Si la profundidad de campo no es un problema, abre diafragma (número f bajos) y podrás bajar también los requerimientos de velocidad de obturación.
Tienes que conocer bien los métodos de medición de luz que tu cámara utiliza, que te recuerdo que suelen ser la medición matricial, medición ponderada al centro y medición puntual:
Medición Matricial (o Multisegmento): divide la toma en zonas midiendo la luz para cada una de ellas y, otorgándole una importancia relativa a cada una de estas celdas, calcula la exposición mediante algoritmos complejos que tienen en cuenta la zona enfocada o la distancia al objeto. Es un modo que se suele llamar automático, ya que es válido para la mayoría de fotos.
Medición Ponderada al Centro (o Promediada al Centro): calcula la exposición necesaria otorgándole una mayor relevancia al centro de la toma, que va disminuyendo según la zona está más alejada del punto central. Buen uso para retratos.
Medición Puntual: sólo mide en un punto preciso del centro de la imagen, algo menor del cuadrado central del visor, despreciando el resto de la imagen. Es la ideal para utilizar en fotografías con gran contraste de luces, para asegurarnos de sacar en detalle la zona que nos interesa en nuestra composición. Necesita que le echemos un ratillo, pero cuando conseguimos lo que queremos en la foto, compensa.
Sabiendo las limitaciones del fotómetro de nuestra cámara, la medición obtenida nos servirá de punto de partida, pero sin olvidar que por las características propias de la fotografía nocturna, nuestro ojo y experiencia serán el mejor exposímetro.
De todos modos y mientras que adquirimos ese buen ojo y experiencia, para controlar la exposición correcta nos puede ser útil tirar una ráfaga mediante la función bracketing de exposición de la cámara. Obtendremos una imagen para la exposición elegida y otras con parámetros de exposición más altos y más bajos. Comparándolas y mejor aún ayudándonos con el histograma, veremos qué exposición es la más adecuada.
Aunque un cable para el disparador sería lo suyo, podemos configurar el temporizador de la cámara para que dispare en 2 segundos, por ejemplo y así evitaremos trasladar el movimiento que producimos al presionar el disparador a nuestra foto.
Por último y para no alargar demasiado el post, más que un consejo, una sugerencia: utiliza el movimiento como un elemento más de tu composición. Las luces del tráfico o un cielo estrellado y mucha paciencia, pueden darnos imágenes tan espectaculares como las que vemos arriba.
Para profundizar: Te recomiendo encarecidamente el completísimo artículo de José Benito Ruiz en Fotonatura